Santa Fe 2026 dejó un legado histórico dentro y fuera del deporte
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 terminaron después de 15 días de competencias, pero una parte de su historia comienza después de la última medalla. Infraestructura deportiva, millones de personas movilizadas, turismo, actividad económica y una nueva generación acercándose al deporte forman parte del legado que queda en Santa Fe, Rosario y Rafaela.
Más de 4.000 atletas de 15 países compitieron en 43 deportes y 60 disciplinas, en una edición que llevó el deporte suramericano a diferentes puntos de la provincia. La respuesta del público marcó una dimensión inédita: 3,5 millones de personas participaron de las competencias y actividades, una cifra que Mario Moccia, presidente de ODESUR, destacó en el cierre como la mayor convocatoria en la historia de los Juegos Suramericanos.
La conexión con la gente trascendió las tribunas. Los Fan Fest de Santa Fe, Rosario y Rafaela extendieron la experiencia hacia la música, la gastronomía y la cultura, con siete escenarios simultáneos, 90 bandas locales y nacionales y 60 puestos gastronómicos. La última jornada reunió a más de 100.000 personas en el Parque del Sur, en la ciudad de Santa Fe.
Ese movimiento también tuvo impacto en la economía y el turismo. Según el balance presentado por el Gobierno provincial, la actividad vinculada a los Juegos generó más de $120.000 millones y movilizó a 600.000 turistas. La ocupación hotelera promedio alcanzó el 80 %, con registros del 86,5 % en Rosario, 82 % en Santa Fe y 70 % en Rafaela.
Rosario permite dimensionar el fenómeno a escala local. La ciudad reportó 450.000 visitantes y $34.500 millones generados en consumos, hotelería, gastronomía, traslados y transporte durante el período vinculado a los Juegos. Más allá de las cifras inmediatas, el evento dejó a las ciudades sede infraestructura y experiencia organizativa para proyectarse hacia futuras competencias y acontecimientos internacionales.
Una de las huellas más visibles será precisamente la infraestructura. La Provincia informó una inversión superior a US$90 millones en obras vinculadas a Santa Fe 2026, de los cuales US$75 millones correspondieron a financiamiento externo de CAF, además de aportes del Tesoro provincial. Los nuevos y renovados escenarios fueron concebidos no solo para recibir las competencias de septiembre, sino para continuar al servicio del deporte una vez terminados los Juegos.
Rafaela es uno de los ejemplos de esa transformación. El Invencible Rafaela, con 3.085 lugares entre tribunas y palcos, nació como un escenario multipropósito capaz de recibir deporte y otros grandes eventos. A esto se suma una nueva pista de BMX Race de 393,28 metros construida bajo parámetros internacionales de la UCI y un complejo que contempla espacios para BMX Freestyle, Skate Park y Skate Street, conformando un nuevo polo para los deportes urbanos.
Pero el legado también pasó por quienes vivieron los Juegos por primera vez. 200.000 alumnos de escuelas de distintos puntos de la provincia asistieron a las sedes y más de 4.000 voluntarios participaron de la organización. Para miles de niños y jóvenes, Santa Fe 2026 significó la posibilidad de ver de cerca atletas internacionales, conocer nuevas disciplinas y experimentar un gran evento multideportivo en sus propias ciudades.
La competencia dejó además una dimensión solidaria. Las entradas solicitadas anticipadamente por el público permitieron recaudar más de $1.300 millones destinados a distintas entidades, sumando otro componente al impacto social de los Juegos. Al mismo tiempo, la convivencia entre deportistas, voluntarios y espectadores convirtió los escenarios y Fan Fest en espacios de encuentro entre personas de diferentes países.
Santa Fe 2026 cerró sus competencias, pero dejó escenarios preparados para recibir nuevos eventos, ciudades con experiencia organizativa, miles de jóvenes acercados al deporte y una comunidad que acompañó masivamente durante dos semanas. El legado de unos Juegos no se mide solamente por lo que ocurrió mientras estuvo encendido el pebetero, sino por todo lo que puede seguir ocurriendo cuando la competencia termina.